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Un nuevo tiempo para una nueva política.

Comencé a interesarme por la política siendo muy joven. Gracias a la confianza que mis compañeros del Partido Socialista depositaron en mí, tuve el privilegio de ser concejala del Ayuntamiento de Santander con veintitrés años. Desde entonces, he asumido diferentes responsabilidades políticas y públicas. Ahora, soy candidata a la alcaldía de mi ciudad.

Cuando tomé la decisión de participar en política, lo hice movida por los mismos motivos, ideas y valores que hoy me llevan a querer ser alcaldesa de Santander.

Creo en la igualdad de oportunidades, en el estado de bienestar, en los derechos sociales y las libertades individuales. Y creo que las instituciones son el lugar adecuado para alcanzar las metas que hacen de una sociedad un espacio público más justo, más solidario y más avanzado.

Por eso creo en lo público, porque la mayor parte de los retos que tenemos pendientes como país, como comunidad autónoma y como ciudad, dependen de la acción colectiva de responsables políticos, instituciones y ciudadanos. Y para esto, la política es necesaria e importante. Nada puede sustituir la capacidad transformadora de un gobierno. Pero, sin embargo, esto no es suficiente. Es imprescindible que reforcemos, día a día, la legitimidad de las instituciones. Los que nos dedicamos a la política tenemos que ser conscientes de que nuestro trabajo es un servicio público temporal. Y tenemos que garantizar la salud de nuestro sistema democrático.

Por eso me preocupa que muchos ciudadanos sitúen a la política y a los políticos como uno de los principales problemas. Y sé que es única y exclusivamente responsabilidad nuestra. Porque no es la gente la que se ha alejado de la política. Hemos sido los políticos los que nos hemos alejado de la gente. Y esto es un problema que hay que afrontar con valentía. Debemos resolverlo ya, porque los ciudadanos lo están esperando.

La política necesita un cambio de modelo para estar a la altura de lo que exige el servicio público. Entre todos, debemos construir una nueva política más cercana, más transparente y más real.

Debemos ser más transparentes, porque no somos propietarios de nuestros cargos o puestos de responsabilidad. Somos delegados de nuestros vecinos y nunca debemos olvidar que ellos son los que nos encargan una tarea y tienen derecho a supervisarla. Más transparencia es más confianza, más legitimidad y más calidad democrática.

Debemos gobernar mejor y es precisamente ahora, cuando nos encontramos en plena campaña electoral, cuando tenemos que ser más claros y más honestos a la hora de explicar nuestras propuestas. Pero debemos ir más allá. No basta con contar nuestro proyecto político. Es preciso que también expliquemos cómo somos y cómo queremos hacer las cosas, cómo queremos gobernar.

Yo, como candidata a la alcaldía de Santander, he manifestado mi compromiso irrenunciable con un cambio de modelo que permita más cercanía entre ciudadanos, políticos e instituciones. Porque somos lo mismo y porque sólo juntos podremos alcanzar los objetivos que todos deseamos.

Por eso he hecho público mi patrimonio. Porque aporta transparencia y genera confianza. Y por eso, también, he planteado un decálogo de buen gobierno y transparencia que llevaré al Ayuntamiento a partir del 22 de Mayo.

Además, he querido comprometerme a dos cosas que me parecen muy importantes:

En primer lugar, me he comprometido a trabajar los próximos cuatro años desde el Ayuntamiento de Santander, sea cual sea el resultado. Aceptaré el lugar que los ciudadanos me otorguen y me entregaré plenamente a la tarea municipal, defendiendo mis propuestas con diálogo y determinación. Porque será un orgullo poder defender los intereses de la ciudad de Santander y de todos sus ciudadanos.

En segundo lugar, me he comprometido a que, en caso de resultar elegida alcaldesa, desempeñaré esta responsabilidad durante un máximo de dos mandatos. Por un periodo de tiempo que no superará los ocho años.

Estoy absolutamente convencida de que las instituciones necesitan renovarse periódicamente, porque si la sociedad se mueve y evoluciona, los responsables políticos también debemos hacerlo. No podemos tener cargos públicos vitalicios porque esto va contra la necesaria salud de las instituciones.

Quiero hacer las cosas de otro modo, impulsando una nueva forma de hacer política que aporte más honestidad y que establezca un pacto blindado entre partidos políticos, instituciones y ciudadanos. Pero no quiero que el compromiso por una nueva forma de hacer política sea sólo mío. Ni pretendo tampoco tener la exclusividad en el compromiso por hacer de lo público un espacio cada vez mejor. Esto debe ser algo que impulsemos y desarrollemos entre todos los partidos y, por lo tanto, es preciso que sea un compromiso también del resto de candidatos.

Estoy convencida de que esto es importante, porque la política tiene que regenerarse, las instituciones deben fortalecerse y los ciudadanos han de ser más partícipes en la construcción de un nuevo tiempo que definirá los pilares sobre los que edificar el futuro. Un futuro que ha de ser de todos, o no será.

(Tribuna publicada en el Mundo hoy Cantabria)

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Decálogo de Buen Gobierno y Transparencia

Que los políticos sean vistos como un problema para los ciudadanos es malo para la salud de nuestra democracia. Y es urgente hacer algo. Yo quiero contribuir a mejorar la relación entre política y ciudadanos, porque estoy convencida de que la política necesita también un cambio de modelo. Por eso lancé mi iniciativa de ‘Bolsillos de Cristal’. Y por eso firmé ante notario este Decálogo de Buen Gobierno y Transparencia para Santander.

Son 10 medidas concretas para un Ayuntamiento más transparente, más participativo y más cercano a los ciudadanos. Un Ayuntamiento que piense en los vecinos y no en los concejales.

1. La Alcaldesa y los concejales del PSOE haremos pública nuestra declaración de bienes, tanto al comienzo como al final de la legislatura, a través de Internet y de los medios de comunicación.
2. Rendiremos cuentas de nuestra gestión año a año, para lo cuál promoveremos la celebración de un Debate del Estado de la Ciudad en Pleno Extraordinario del Ayuntamiento de Santander, al comienzo y al final de cada curso político.
3. Reformaremos el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico del Gobierno y de la Administración del municipio de Santander para facilitar la tarea de los grupos de la oposición, con el objetivo de que tengan acceso a la misma información que el Equipo de Gobierno y dispongan de los recursos necesarios para realizar su tarea con dignidad.
4. La Alcaldesa y los concejales del Equipo de Gobierno no percibirán dietas por asistir a los Consejos de Administración de las Empresas Públicas municipales, y reduciremos drásticamente la partida destinada a dietas de alojamiento y manutención, no abonando más coste que el del menú del día, cuando lo requiera su actividad como concejal.
5. Pondremos fin a los abonos y entradas gratis para los concejales del Ayuntamiento de Santander.
6. Como medida de ahorro, y para dar ejemplo, los vehículos oficiales del Ayuntamiento sólo serán utilizados en caso estrictamente necesario, y el Equipo de Gobierno se desplazará por la ciudad en transporte público, a pie o en bicicleta.
7. Promoveremos la Responsabilidad Social Corporativa desde el Ayuntamiento, y en la contratación pública primaremos a las empresas que más esfuerzos realicen en materia de responsabilidad social, sobre todo en lo referido a la igualdad y no discriminación, y al respeto a los derechos de los trabajadores y las trabajadoras.
8. Implantaremos los Presupuestos Participativos, para que los vecinos puedan decidir en qué se gasta su dinero.
9. Implantaremos la Tarjeta Ciudadana para mejorar el servicio a los vecinos, centralizando en un único recurso el acceso al transporte público, bibliotecas, instalaciones deportivas y el resto de equipamientos públicos de la ciudad.
10. Crearemos la Oficina de Control Presupuestario, de la que formarán parte los grupos de la oposición y expertos en economía.
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Bolsillos de cristal

Quiero ser muy transparente con los santanderinos. Porque creo que los que nos dedicamos a lo público tenemos que serlo más que nadie. Los que nos dedicamos a lo público no debemos tener secretos con los ciudadanos. Debemos ser muy transparentes y tener los bolsillos de cristal, como reivindicaba el viejo profesor, Enrique Tierno Galván, el gran ejemplo a seguir para todos los que queremos ser alcaldes o alcaldesas de nuestra ciudad.

Tal y como están las cosas, es obligatorio contribuir a mejorar la imagen de la política, y para ello es necesario mucha más transparencia, mucha más honestidad y mucha más austeridad.

Tres valores que quiero reivindicar, porque si los ejercemos todos, si los ejercemos siempre, podremos reducir considerablemente el preocupante descrédito de los políticos, de la política.

Y quiero empezar por mí misma. Quiero empezar dando ejemplo.

Quiero contaros que estoy casada y que tengo separación de bienes.

Mi sueldo bruto como directora general del Gobierno de Cantabria son 56.786,61 euros anuales. Además, el año pasado, me abonaron 2.792,38 euros en concepto de dietas por viajes que yo había pagado previamente.

No tengo ningún inmueble ni tampoco ninguna finca. No tengo ninguna casa o piso en propiedad.

Mi marido y yo llevamos tiempo buscando una vivienda para comprarnos, y para ello abrimos una cuenta ahorro vivienda en la que hay 36,971,71 euros, que nos servirán para dar la entrada de nuestro futuro piso.

Dispongo de dos cuentas corrientes, una en Caja Cantabria, con 4.371,12 euros, y otra en Deutsche Bank, en la que tengo 10.780,82 euros, entidad de la que mi padre fue director de su oficina en Santander hasta que le prejubilaron hace 3 años.

He ahorrado casi todo el fruto de mi trabajo durante 12 años en diferentes responsabilidades públicas, como concejala y directora general, y en el ámbito privado, como abogada. Y lo he hecho, sobre todo, pensando en el mejor futuro para mi hijo Andrés.

Y esos ahorros están en diferentes entidades. Como buena abogada, tengo 4.600,85 euros en la Mutualidad de la Abogacía.

Y otra parte de mis ahorros están en acciones de empresas españolas como el Banco de Santander (14.964,32 euros) y Telefónica (2.179,20 euros), y también en deuda pública emitida por el Gobierno catalán, donde tengo 9.020,07 euros.

Mi coche es un Seat Ibiza, que compré hace ocho años, y que me lleva de aquí a allá cuando las prisas me impiden usar el transporte público.

Todo el mundo que me conoce sabe que soy muy austera. Incluso excesivamente austera. A veces creo que debería gastar un poco más, pero soy así y no lo puedo evitar.

Y todo el mundo que me conoce sabe que soy muy transparente, y que la honestidad es uno de los valores más importantes que me inculcaron mis padres.

Y yo quiero llevar al Ayuntamiento de Santander toda la transparencia, la honestidad y la austeridad que han faltado todos estos años con el Partido Popular.

Y reto al alcalde de Santander, Íñigo De la Serna, a que haga lo mismo. A que sea transparente y honesto. No le voy a pedir que sea austero, porque eso, como todo el mundo sabe, es batalla perdida.

Le reto a que haga públicos sus bienes, igual que he hecho yo. Porque si no lo hace, quedará en evidencia ante los santanderinos una vez más.

-Pincha aquí para acceder al documento de Compromiso Ético y Declaración de Bienes.

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